ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 3

Me quiero mudar, ¿y qué?

Decididamente necesito un cambio y no de color de pelo”. Así habló Dios a los ángeles en el octavo día.

Descontento con su obra y en medio de una crisis de identidad, el Todopoderoso decidió mudarse y alterar el estado universal. Dios estaba en una encrucijada.

Por empezar, sabía que no iba a ser sencilla la tarea: ¿cómo cambia de ambiente quien está en todas partes? - Tu ubicuidad lo hace imposible.

Mudarte hacia la nada sólo significaría extender tus infinitos dominios.

Más que un cambio, un agregado -analizó un ángel. - ¿No escuchaste hablar de la expansión del universo? - trató de explicar Dios-.

Ahora junto todo esto y...

-al tiempo que habló asió entre sus brazos a la creación entera, la estrujó contra sí, giró sobre su eje infinito y desparramó todo al azar sobre lo que hasta entonces había sido nada. - ¡Pero qué hacés! -intervino el Espíritu Santo-.

¡Se te cayó un elefante! Efectivamente, un paquidermo flotaba desorientado, los ojos extraviados en medio de galaxias desordenadas y basuritas siderales. Como sucede en toda mudanza, Dios perdió cosas en el camino y lo que alcanzó a llevarse lo acomodó distinto.

Harto del orden cosmogónico anterior, su nuevo y desprolijo universo tenía todo el aspecto de un departamento de soltero.

Para el Espíritu Santo -poseedor de la capacidad creadora y conservadora de lo creado- la actitud inconsulta resultó una afrenta. - ¿Podrías acomodar esas estrellas? ¡Desordenaste las Tres Marías! -le dijo furioso. - ¡Válgame yo! ¿Las Tres Marías? ¡Ahora también vas a pedirme que me ocupe de Mirtha Legrand! Hacé lo que quieras con las chucherías.

El Cinturón de Orión me lo llevo para colgarlo en el living -Dios estaba como loco-.

Una galaxia por acá, otra por allá y esto...

esto...

ma'sí, esto lo pongo acá arriba y después lo plancho.

¿Qué tul? - ¿Que “qué tul” me preguntás? Esto es un desastre - replicó el Espíritu Santo. - A mí me parece divino -dijo Dios mientras disponía el Sistema Solar en orden inverso, ubicando a la Tierra muy lejos del Sol y terminando con toda vida sobre su faz. - ¡Los mataste!- se indignó el Hijo. - No es así, los freezé un poco nomás.

¿Es que nadie me entiende? Me cansé de tanto rezo, me cansé de las bacterias y los agujeros negros, de las teorías para explicarme, de Stephen Hawking y de Ray Bradbury.

Quiero estar solo, tranquilo, en el contrafrente del universo.

Quiero un balconcito con plantitas.

Eso, quiero silenciosos vegetales.

Y un poco de paz.

Y tal vez un pez. Sintiéndose despedidos, los ángeles se agolparon en la entrada de la nueva morada para reclamar por los derechos propios y ajenos.

Satanás trató de intermediar y le solicitó al Altísimo que se pusiera media pila. - No te escucho, no te escucho -le canturreó Dios tapándose los oídos. - ¿Te das cuenta lo que esto significa? -insistió el Anticristo- Me condenás a pelearme con vos para reinstaurar el orden universal. - Yo tengo razones que la razón no entiende -concluyó Dios, y dicho esto cerró la puerta y acomodó los anillos de Saturno para sintonizar su audición preferida en Venus.

Yanina Bouche