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DOMICILIO DESCONOCIDO

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Número 76

Vivir en la grasa

Tuve que atravesar el piso pringoso, tuve que patinar entre pedazos de carne y sangre para llegar al tablón que hace de mesa y alcanzar el celular.

Por eso casi ni me muevo, por el asco que me da cruzar el living patinoso teñido de rojo. Por qué te habré dicho que sí, eso es lo que me pregunto.

Si estábamos tan bien los tres, tranquilitos en Moreno… era una casita humilde rodeada de árboles y nos trajiste acá, con la promesa del progreso, de las luces de la capital…Fuiste vos el que insististe con venirnos a la ciudad y ahora estoy acá sentada, con el celular en la mano sin saber a quién llamar para contarle que ya la escucho llorar a Martita que se despertó con hambre, que quiere la mamadera, pero que no me atrevo, que me da asco, pensar en atravesar otra vez los restos de grasa para llegar a su cuna.

Y llora Martita, llora sin terminar de comprender ella tampoco por qué nos dejaste sumergidas en este desastre color carmín.

Ojalá estuvieras con nosotras y no lo digo porque te extrañe, es que me da bronca que hayas hecho como si nada y te hayas ido a trabajar, me da un odio infinito saber que en este momento caminás sobre un piso limpio y seco mientras nosotras tenemos que engrasarnos con estos restos si pretendemos movernos por la casa, me gustaría que tomaras conciencia de la situación a la que nos sometiste a Martita y a mí.

Porque para ella va a ser difícil olvidar este olor a muerto, por más que sea chiquita, como vos decís.

“Martita no entiende nada”, decís vos, y yo te aseguro que sí, que no hay mente ni espíritu que pueda olvidar toda esta inmundicia que ya nos va a quedar impregnada en las fosas nasales, en las retinas, para siempre.

¿Esta es la vida “cómoda” que me prometiste? ¿Esto es “progresar”? Intenté pasar un trapo pero la grasa se expande y a cada intento que hago por amontonarla en alguna parte la veo volver a desparramarse, va a ser imposible para mí y para Martita borrar de la memoria toda esta mugre, este enredo de tripas… Nunca me lo voy a perdonar.

¿Por qué te habré dicho que sí? ¿Por qué no dudé un segundo cuando me dijiste que por fin habías encontrado un tres ambientes acorde a nuestro presupuesto? ¿Por qué no te pregunté qué querías decir exactamente con eso de irnos a vivir a una casa chorizo?

Yanina Bouche