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DOMICILIO DESCONOCIDO

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Número 4

Estimado lector

Si está cansado de pasar los años sin trascender.

Si cada uno de sus logros de alguna manera misteriosa deviene en un fracaso.

Si la definición de sueño para usted es “frustración aun no desarrollada”.

Si la araña que salvó le picó… ¿qué le va a hacer?.

Si año a año, el balance de la vida le da pérdida.

Si la vida no le sonríe, es hora de hacer algo para remediar esta situación. Me imagino que a esta altura usted estará preguntándose qué le estoy queriendo vender.

Pues nada, persona desconfiada, no le estoy queriendo vender nada.

Simplemente le voy a dar la solución a sus problemas, no con aguas mágicas, oraciones milagrosas o muñequitos sagrados.

En realidad los quiero poner en contacto con alguien que puede ayudarlos.

No me refiero a “Los simuladores” ni a “Brigada A”.

Hablo de alguien con un poco más de antigüedad en el rubro.

Llamemos al amigo “Cuernitos”.

Él no tiene oficina fija, ni tiene secretaria, ni tiene agenda.

Es más, sólo atiende un día al año: el 25 de diciembre.

Pero no atiende durante todo el día.

Sólo atiende a las cero horas a quienes se encuentren debajo de una higuera.

Así que, si usted quiere hacer un pacto con este muchacho, deje de lado las garrapiñadas, las sidras, los champagnes, los turrones y espere a Cuernitos debajo de la higuera.

Yo, que no tenía higuera, hace cinco años planté una chiquita en el fondo de casa con ese objetivo.

No son plantas que crezcan fácilmente.

Requieren de mucho cuidado, de mucha atención.

Renuncié a mi trabajo para cuidarla.

Todas las mañanas me levanto para ver cómo está, para limpiarle las hojas, para moverle la tierra, para alejar a los pájaros.

Mi ex esposa no entendía por qué cuidaba tanto a ese arbolito y me dejó.

Pobrecita, no entendió que hacía todo por nuestro éxito.

Mariano Quintero