ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 67

El orden de los factores

Digamos que el hecho de haber nacido un 29 de febrero explica el convencimiento con el que cumplió por largos años la tradición de los ñoquis, con excepción de los tres meses de febrero de los años no bisiestos en los cuales desde hace tiempo sufre la abstinencia obligada por el festejo familiar de su cumpleaños y los consecuentes sanguchitos de miga.

Digamos que todos los esfuerzos por enseñar a sus hijas a jugar al ajedrez y los sostenidos fracasos en los que derivó tamaña empresa terminaron por confinarlo a la dudosa aventura de jugar con una pantalla con la cual de vez en cuando llega a tablas.

Digamos que su imagen en un barco que lo cruzó a Montevideo en una tarde de tormenta, con el cuello del piloto levantado y el aire de galán en blanco y negro acentuado por el humo del cigarrillo es lo que le impide usar ahora la campera impermeable que le regaló su señora y con la que podría evitar la mojadura de las últimas tormentas.

Digamos que la cantidad de domingos en los que arrastró la máquina de cortar el pasto por un jardín que odiaba lo condujeron a la casa de planta alta y balcones en las que todo el verde que ahora añora se limita a dos macetas chicas y una azalea demasiado delicada.

Digamos que las mañanas en Palermo con los peones sacando a varear al favorito y las promesas de la fija que lo parará para largo junto a los otros muchachos de la barra no alcanzaron para evitar el sillón desde el que mira el canal de cable que transmite el Gran Premio en diferido. Digamos que de todo aquello ha resultado esto, que podría resumirse en una discreta felicidad, si no fuera porque se empeña en pensar así, en causas y efectos.

María Martha Gigena