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Número 4

Nochebuena, una historiera

uadro uno.

Papá Noel de medio cuerpo, mirada bonachona, traje rojo, contornos bien remarcados.

Estrellas de distintos colores aluden al espíritu navideño. Dos.

Con la bolsa colgando camina hacia la derecha. Tres.

Aparece un letrero luminoso “Las Bolas”: bowling barrial, poca luz.

Empuja la puerta para entrar.

- ¡Prrrrrrrrrrrr… poc! Cuatro.

Primer plano de la cara: incompleta, no cabe en el cuadro.

Sobre la cabeza, rayas de admiración (a discreción).

Los ojos bien abiertos mirando algo hacia un costado.

La nariz sale del cuadro. Cinco.

En un rincón, por debajo de una trama de líneas superpuestas, aparece una mancha color verde.

-¡Prrrrrrrrrr… poc! al fondo alguien juega. Seis.

Desde la sombra alguien llama: - ¡Santa! Siete.

Papá Noel, cambio a signos de pregunta rodeándole la cabeza: - ¡Linterna? Ocho.

Ambos sentados.

Santa apoya sus robustos brazos sobre la mesa.

Sostiene su cara con las manos.

Linterna lo mira con la cabeza metida entre los hombros y empieza: - Me contó Susy que fuiste al médico. - Ah, estuvieron hablando - suspira. - Santa: la piba te quiere -inventa. Nueve.

Primer plano de Santa.

Destaca mirada caricaturesca de ironía: cejas bien arqueadas, ojos chispeantes, amargor en los labios. - Digamos que ya de piba……..! - Bueno, loco, qué querés.

El tiempo pasa y aquí estamos.

Contame, ¿qué te salió en los análisis? - Que no tengo nada malo. Diez.

-¿Ves? -van saliendo del bar, Linterna estira un brazo sobre un hombro de Santa. - “Ves” nada.

El doc me gasta.

Dice que soy tan bueno que no puedo tener nada malo.

Pero yo sé que algo tengo.

Estoy cansado, no tengo ganas de seguir, ya no conformo a los pibes, cada vez piden cosas más densas… Se me tilda la compu… Las bolsas del súper vienen malísimas… Voy para atrás, viejo.

En cambio a vos la gente te ve y ya se relaja, les viene un sentimiento de Justicia Ilimitada.

Lo tuyo siempre fue más cool… Once.

Las siluetas se ven achicarse desde la ventana. - Nada que ver, me quisieron inflar pero no anduvo, además sólo vos me ves así, desde que se te puso que entre Susy y yo había onda.

Nada que ver.

¡Dale!, ¿vas a seguir? Doce.

Se recortan en el horizonte. - Y bueno, sí -dice Santa -¿Me prestás el traje para esta Nochebuena? - Pará che, se me hizo tarde, mañana hablamos. Trece.

Aparece un pasacalle: “Cornudo como tus renos”. Santa lee y sólo atina a reírse. Se ríe como siempre.

Como todos sabemos.

Nora Martinez