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Número 65

La dimensión estética del repositor de supermercado

No ha pasado poco tiempo desde que el gran pensador islámico Roseisel Zoquede, expusiera ante un grupo heterogéneo sobre las capacidades diferenciadas del artista y el crítico.

Allí, el experto informó al auditorio acerca de la ardua tarea del comentarista de arte, la que esencialmente consiste en realizar genealogías, series, agrupamientos, de acuerdo con un criterio que debe ser explícito y evidente.

A pesar de un enfrentamiento con otros expertos en el área del arte, occidentales ellos, que defendían la espontaneidad de ambas tareas, el crítico logró hacer trascender algunas de sus reflexiones. Tanto es así, que la idea de la genealogía con un criterio exhibido persigue ahora a los asistentes, los que se ven obligados una y otra vez a exponer los criterios más cotidianos de sus vidas.

Uno de los asistentes comentó hace pocos días: “los rostros de los billetes de cien y de cinco no pueden enfrentarse entre sí porque ello trae problemas ideológicos, además, la escala cromática se vuelve caótica… ¿dónde irían los de dos? No atender a esa organización deja el monedero en una situación de virtual caos”.

Otro de los asistentes afirmó: “es necesario quitar el florero de la mesa al momento de la cena, no sólo porque impide la visión de los comensales (los que deben estar organizados de manera equidistante) y ocupa espacio necesario para la fuente, sino porque el aroma floral no combina, necesariamente, con el del vino”. Evidentemente, la crítica no es una tarea de expertos, el otro día alguien se topó en el súper con un muchacho que de manera rítmica ubicaba latas en una góndola.

Al ser consultado acerca de por qué ponía las de la primera hilera con el nombre de la marca la frente, y las de la segunda con la foto del producto mirando al paseante respondió que esta disposición permitía que se identificara en todo su esplendor las cualidades de la lata, que tenía un diseño de ensueño y merecía ser expuesta y disfrutada como tal.

Además agregó que pensaba poner en los siguientes estantes las latas que fueran de colores complementarios.

“Ahora tocan las azules, arriba las anaranjadas.

En frente, serán verdes y rojas…”. Roseisel Zoquede había encontrado algo, la tarea del crítico está subvalorada, pero la del artista también.

Ambos son, muchas veces, actores intersticiales de la vida cotidiana. Mónica Kirchheimer Observando la disposición de los chicles en la línea de caja.

Mónica Kirchheimer