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DOMICILIO DESCONOCIDO

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Número 5

Los tipos
La Bailarina

Conozco al dedillo cada rincón de mi casa.

Sé con más precisión que un vidente cuánto mide cada objeto.

Podría describir de memoria la textura, el tamaño y la ubicación de todos y cada uno de los adornos, muebles, electrodomésticos, enseres, ropa...

Para mis dedos, el mundo no tiene secretos y mucho menos mi propia casa.

Si me concentro, reconozco incluso los colores.

Los huelo, los siento.

Generalmente leo en braile pero haciendo un pequeño esfuerzo también puedo leer un texto cualquiera rozando con el índice las páginas impresas.

Oigo a las plantas crecer, huelo la hora.

Tanto agucé mis otros sentidos que perder la vista ha sido para mí casi una bendición.

Por eso, puedo asegurar sin lugar a duda que algo raro está sucediendo en mi hogar. Todo empezó ayer a la mañana, apenas me desperté.

Mis pantuflas estaban tal como yo las había dejado, a los pies de la cama, en la misma ubicación que esperaba encontrarlas.

Pero ya no eran rosas sino rojas.

Llamé por teléfono a algunos amigos para contarles el incidente, pero todos minimizaron el hecho.

Que tal vez estaba equivocada, que se trataba de colores similares que movían a la confusión, que por ahí estaban sucias...

Pero no, yo SÉ que esas son MIS pantuflas y que ese no es el color que tenían. Ese mismo día a la tarde detecté con horror que una de las paredes de la cocina se había corrido tres milímetros hacia fuera, ganándole terreno al living.

Supuse que este hecho era fácilmente demostrable así que esta vez les pedí a algunos vecinos que vinieran hasta mi casa a corroborar lo sucedido, pero nuevamente los comentarios disminuyeron la gravedad del suceso.

Y hasta pude notar en el tono de las voces la mirada desconfiada de los que hablan con un loco. Una sombra de más en el techo, una alegría del hogar que paró de crecer por varios minutos, un reloj cuya aguja horaria se detuvo cinco segundos para luego acelerarse y ganar otros seis.

Todo eso pasó hoy, pero cada vez que quise que alguien comprobara los cambios que se vienen dando en mi casa, no conseguí más que la opinión de verdaderos ciegos que osaron poner en tela de juicio mi cordura.

Por eso decidí no hablar con nadie más, acaparar el miedo y escribir la verdad. *** Ya cae la noche.

Los cambios continúan operándose en todas y cada una de las cosas que me rodean, pero por suerte he logrado descubrir qué los motiva y cómo se producen.

Y estoy convencida de que mi vida corre peligro.

Ese es el precio que deberé pagar por conocer EL secreto.

Secreto que ahora compartiremos usted -que ha dado con este escrito-, mi noble Remington y yo, que probablemente ya no me encuentre con vida. Tratarí de sor clara purque lo qui vay a contur puedo trastocur la percepcién que se tiena del mondi.

Ul sacritu es qui lf miurte trduf bredcut frrrrrss ssssssssss s ss s ssss sss ss s s s sssss s sssss s s s ssss ss ssssss sssss sss sssss ss sssssss

Yanina Bouche