ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 58

Acerca de la brevedad

Pero ¿qué pasa con los escritores? Se materializan, de algún modo, y le piden al público (más exactamente, a un público concreto) su atención.

Quizás el escritor no tiene ningún público concreto en mente.

A menudo su única suposición es que participa en un estado de unidad psíquica con otros a los que no conoce por separado, la condición mental de esos otros la entiende, porque es la misma que tiene él.

De un modo u otro comprende, o intuye, lo que cuesta el esfuerzo, a menudo un esfuerzo secreto y escondido, para poner en orden la confundida conciencia.

Esos otros, indefinidos o parcialmente definidos, son sus lectores.

Lo han estado esperando.

Él debe asegurarles inmediatamente que leerlo valdrá la pena.

Muchas veces los han engañado escritores que les prometieron algo bueno pero no les dieron nada.

Han abusado de su atención.

Y sin embargo están deseando prestarla.

Kafka dice en su diario de cierta mujer: “Se contiene por la fuerza por debajo del nivel de su auténtico destino y sólo necesita que alguien le abra la puerta”. El lector abrirá su corazón y su mente al escritor que haya comprendido esto: que lo haya entendido porque en su persona ya lo ha experimentado todo, ha sufrido las mismas vibraciones; quién sabe dónde están los puntos más delicados; quién ha descubierto la fuerza de la necesidad de volver al nivel del auténtico destino de cada uno.

Un escritor así no molestará a nadie con sus propias vanidades, no hará gestos innecesarios, no se permitirá ningún manierismo, no perderá el tiempo del lector.

Escribirá con la mayor brevedad posible.

Saul Below