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Número 55

Cuentos seniles: Reality show categoría senior

Alejandro había llevado su idea a todas las productoras de televisión pero ninguna la aceptó.

Se habían puesto de moda los reality shows, que son esos programas en que se filma a los protagonistas encerrados en una casa, o haciendo dieta, o buscando trabajo, novia o lo que sea.

La idea de Alejandro, en ese momento era un reality filmado con cámaras colocadas dentro de los pabellones de las institutos penitenciarios donde los televidentes decidían con su voto cuál de los internos recuperaba la libertad. Tenía muchas ventajas, como que las instalaciones ya estaban construidas y los participantes cautivos, el show estaba asegurado, pero le pusieron trabas por el asunto de los derechos humanos, que parece que son solamente para los chorros y no para los participantes de los otros realitys, me comentó Alejandro. Voluntarioso, consecuente, Alejandro volvió a la carga con otra idea que parece que ahora sí, se la van a comprar.

Se trata de un reality filmado en un geriátrico, donde la gente decide según sus preferencias entre múltiples opciones a qué participante favorecer y a cuál castigar.

Pueden decidir quitarle aquella o esta medicación a uno, suspenderle las visitas al otro, hacer que le acople el audífono a este o aquel, privar de la dentadura a alguno, etc.

También pueden premiar con una ración extra de postre, un par de pantuflas nuevas o una chata de uso exclusivo a sus participantes favoritos. Los ancianos, por supuesto, se anotarían voluntariamente y se internarían con sus pertenencias, de las que también pueden ser despojados (tarde o temprano les sucederá) en beneficio de los otros ancianos competidores o de los propios televidentes. La novedad aquí es que el anciano más votado es el que tiene derecho a abandonar la casa (lo que en otros países más adelantados se conoce como eutanasia), y el programa finaliza cuando se terminan los ancianos. A mi me alegra por Alejandro porque esos programas no los sigo.

Roberto Gárriz