ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 44

Vida sana

La hechicera Maléfica era la única que no estaba invitada a la ceremonia del bautismo de la princesa del reino.

Sin embargo asistió, se acercó a la pequeña y le espetó una maldición.

Todo eso en medio de risotadas groseras y terroríficas carcajadas.

Así comienza la película de dibujos animados La bella durmiente (1959) de los estudios Disney.

Traemos esta escena como ejemplo de una estadística doméstica que arroja como resultado que los malos se ríen, tienen más sentido del humor y, en definitiva gozan más de la vida que los buenos. Repasamos la serie televisiva Los Intocables (1959-1963), donde no existe una sola toma en sus 118 episodios en la que el protagonista Eliot Ness, (interpretado por Robert Stack) sonría, contra miles del célebre mafioso Al Capone o su secuaz Frank Nitti festejando y burlándose de la ley (sobre todo la seca) en locales nocturnos de juego clandestino y baile carentes de habilitación acompañados por mujeres pertenecientes al campo rentado. Es evidente que la carga del deber público que impone la misión de hacer el bien no permite demasiadas distracciones y mucho menos da para tomarse la vida en jauja.

El mal, en cambio, no conoce de responsabilidades ni de límites. A los malos les resulta inspirador el momento de la elucubración de sus fechorías, y les causa gracia la exteriorización de la proyección del daño de sus acciones.

Recuérdese al profesor Neurus de la serie animada Las aventuras de Hijitus riendo a mandíbula batiente después de afirmar “el mundo será mío”, o al Guasón de Batman refregándose las manos y carcajeándose después de imaginar el fin de ciudad Gótica. También disfrutaba el agente de Kaos Siegfried cuando le explicaba sus planes malditos a Maxwell Smart en la serie Súper Agente 86.

Tal vez haya una excepción.

Un bueno que ríe, que cumple con sus obligaciones de buen humor y se despide de sus perseguidores sonriendo.

Se trata de don Diego de la Vega, o su alter ego el Zorro, en la versión televisiva (1957-1959) de la Disney.

(Me pregunto si será casualidad que Guy Williams, el actor que interpretaba esos dos papeles terminara sus días en Argentina). Las últimas investigaciones científicas coinciden respecto del efecto beneficioso de la risa para el sistema cardiocirculatorio.

Reír estimula el corazón y los pulmones, ergo, prolonga la vida.

Resulta lógico, entonces, que los malos sean longevos. Podrá parecer que desde aquí se está haciendo apología de la maldad y la risa.

Sí, parece.

Pero no.

Solamente son consejos para la vida sana.

Roberto Gárriz