ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Numero 1

De la estética del cubierto

Si está con ganas de comer milanesas, puede ir a la farola de Bel grano.

Allí, sus chuchillos serruchito invitan al corte de la m ilanesa en porciones por demás generosas.

Y no nos referim os a esos viejos cuchillos con mango de madera que tanta mugre suelen juntar, sino a esos nuevos que, sin perder eficacia para el corte, no se desentienden de la estética del cubierto como obra de arte.

Las l í neas azules que atraviesan al mango blanco, son una clara prueba de que la naturaleza fue sabia al elegir esa mezcla de colores para el cielo y las nubes.

Y si bien la eficacia de estos cuchillos se pone en evidencia a la hora de cortar, también son muy útiles para untar.

Es que las puntas redondeadas de los cuchillos permiten una buena distribución de los pequeños paquetes de manteca individuales que se sirven apenas uno entra, para amenizar la espera.

Una sugerencia: pida una entradita discreta, con un poco de paté y leberwurst, así podrá disfrutar a pleno las cualidades untadoras de dicho adminícul0. Un tem a aparte es la microtextura, casi imperceptible, con la que el mango está terminado.

Muchos cuchillos caen en el error de una textura muy gruesa, casi rústica, que hace que luego de una larga comida nuestras manos queden sensibilizadas.

Otros maestros cuchilleros pulen demasiado el mango, lo que provoca que luego de unos minutos de manipular el elemento de corte, sea prácticamente imposible sostenerlo firme sin un apoteótico esfuerzo.

Este tremendo error trae como consecuencia un dolor que luego de una larga ingesta de comida puede terminar en una tendinitis importante.

En resumen, si quiere pasar una velada adecuada, con cuchillos en sintonía con la comida que va a consumir, sin duda La Farola de Belgrano es el lugar que usted está buscando.

Mariano Quintero