ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 36

Cuentos seniles: novedades

Me gusta reunirme con Jorge, Carlos y Jorge Hernán, porque son inquietos, siempre están al tanto de las novedades que surgen en materia técnica, como el telescopio tal o cual, los descubrimientos médicos o cualquier otra cosa interesante.

Salgo de esas reuniones empapado de lo último de lo último en cualquier terreno.

Esta vez me contaron de un juego que, creen ellos y también me convencieron a mí, será revolucionario. Se practica con una pelota de tenis y una paleta de madera -parecida a la paleta tradicional pero con agujeros en la madera y el mango más corto- en un campo muy similar al del tenis con una diferencia fundamental: en los límites de la cancha se han levantado cuatro paredes en donde puede rebotar la pelota de modo tal que sigue en juego salvo que toque el suelo.

Digamos entonces que ese nuevo deporte es descendiente de la pelota a paleta que se jugaba en el Centro Navarro o en el Club de Pelota de Chascomús, donde han jugado los mejores pelotaris del ámbito local y también del internacional; aquel Club de Pelota en el que nos reuníamos con los Gárriz de Chascomús a comer un asado con el sonido de fondo característico de los golpes a la pelota y el rebote de ésta contra las paredes.

Decía, justamente, que el rebote en las paredes es lo que le debe este juego denominado “paddle” a la pelota paleta, mientras que ha tomado del tenis la ubicación de los jugadores a ambos lados de la red, la pelota y las dimensiones del campo de juego. Las ventajas que ofrece son muchas: respecto de la pelota paleta el hecho de no estar los cuatro jugadores en el mismo recinto evitando colisiones; respecto del tenis la facilidad de mantenimiento de la superficie del campo de juego (cemento), la posibilidad de jugar bajo techo y la circunstancia nada desdeñable de no tener que ir a buscar la pelota cuando se va lejos. Por todas estas ventajas, estamos convencidos de que el paddle vino para quedarse.

Recuerden mi vaticinio: pronto veremos legiones de grandes y chicos fanatizados por este hermoso juego.

Roberto Gárriz