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Número 31

Pai Mei

Cuando la dinastía Manchu tomó el control de China, el tempo budista de Shaolin fue destruido.

Cuenta la leyenda que entre los cinco maestros sobrevivientes se encontraba Pai Mei, acusado de haber sido quien entregara el templo a los manchurios, lo que le valió el apodo de “judas chino”.

Sin embargo, poco se sabe sobre sus actividades posteriores a la destrucción del templo.

Aparentemente, Pai Mei dedicó muchos años al estudio del cuerpo humano como una máquina.

Así fue que comprendió que, mediante la compresión de determinados puntos del cuerpo, en complejas y bien determinadas secuencias, era posible activar o desactivar distintas funciones del organismo.

Si bien sus primeros descubrimientos se relacionaron con el hipo y la caída del pelo, al pasar el tiempo consiguió controlar todos los órganos del cuerpo, incluido el corazón.

Al haber desarrollado semejante cantidad de conocimiento, Pai Mei decidió tener discípulos que se encargaran de inmortalizar sus enseñanzas.

Llegó a tener más de cuatrocientos discípulos, que además debían hacer cursos de meditación, Kung-Fu y taquigrafía para completar el curso.

Por un error en alguno de los apuntes de un estudiante (quizás debido a la similitud entre los símbolos chinos de “brutal erección” e “infarto de miocardio”), uno a uno, los cuatrocientos discípulos fueron muriendo.

Cuando Pai Mei se dio cuenta de lo sucedido, ya era demasiado tarde.

Luego de pagar las deudas asumidas por su intento de trascender (de los cuatrocientos alumnos, mas de la mitad tenían beca completa o media beca) Pai Mei se retiró de la vida pública y se dedicó a dar clases particulares a mujeres.

Algunas historias dicen que con sus tratamientos es posible tener un cuerpo como el de Daryl Hannah o el de Uma Thurman, aunque no se sabe si eso se logra con sus enseñanzas o con la dieta a base de arroz y vegetales que sus alumnas mantienen durante los doce años que tardan en completar su entrenamiento.

Mariano Quintero