ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 8

Lectores fronterizos

La lectura es una actividad que puede llegar a convertirnos en seres absolutamente irracionales.

Comer, hablar, trabajar, establecer cualquier tipo de contacto humano son cosas que un lector en trance relega sin dolor cuando la lectura lo atrapa.

Inclusive, es posible que la persona que lee alguna vez haya atravesado situaciones límite, como la que hoy quiero relatarles. El lector X (me reservaré su nombre, pues no quiero causarle un trauma mayor al que ya padece) es un hombre “normal”: padre de familia, profesional, situación económica estable.

Hace unos años comenzó a frecuentar la lectura desde un costado más analítico.

Se hizo adicto a seminarios, talleres y charlas en los que se sumerge en las profundidades de las lecturas más variadas: filosofía, política, psicoanálisis, cine, literatura.

En poco más de un lustro triplicó el volumen de su biblioteca y se ha hecho acreedor de tarjetas de compra de las librerías más importantes del país.

Durante los fines de semana recibe tres periódicos, que desmenuza concienzudamente los días posteriores.

Y también se convirtió en un fanático lector de Odradek, tal es así que emprendió una cruzada cideana para hacernos llegar a todo espacio en el que considere que existe la posibilidad de ser leídos. Un par de meses atrás, nuestro vengador anónimo se enfrentó al gerente de una sucursal de Librerías Yenny, profiriéndole un rosario de insultos y de imprecaciones de la más variada índole y arrojándole frente a sus narices los dos o tres libros que había elegido comprar a cambio de que le fuera permitido dejar en los mostradores algunos ejemplares de nuestra publicación.

Furioso, llevado por los mil demonios, la escena se repitió en un local de la cadena Cúspide, cercana a los cines de la Recoleta.

X acusó al encargado de la desaparición de una pila de revistas que hacía pocos minutos él en persona había dej ado en una de las mesas disponibles a tal fin y sin pelos en la lengua le dijo: “Vos fomentás la cultura con el mismo criterio con el que podrías vender pochoclo”. La última aparición del justiciero odradekiano se dio en el marco de La noche de las librerías.

Mezclado entre la multitud, X descubrió con agrado que alguien se había hecho eco de su misión y nos repartía entre los asistentes al evento, Jefe de Gobierno incluido. Seguramente, se lo podrá ver merodeando entre el 19 de abril y el 7 de mayo en la 33° edición de la Feria del Libro, cuyo lema es Libros sin fronteras, territorio perfecto para los que -como X- somos lectores fronterizos.

Vanesa Pafundo