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Número 30

El público se renueva

Mirtha Legrand lo repite constantemente como justificativo de ese ese mismo acto: “el público se renueva”.

Así vemos como cada tanto viene el furor del yo-yo, del tiqui-taca y de tantas otras cosas.

Hace unos días, al volver de una serie de charlas que fui invitado a dar en Karlsruhe, Alemania, tomé un taxi en Ezeiza que me llevaría hasta mi domicilio.

Mientras manejaba, el conductor tenía encendida la radio en una de esas estaciones de frecuencia modulada, y sonaba una canción de un tal Sambayonni.

El estribillo se refería a la incapacidad que el autor manifestaba para evitar incurrir en actividades masturbatorias*.

Me llamó la atención la crudeza de la letra de la canción, por lo que comencé a investigar sobre el “artista”.

Posee un repertorio con canciones como “La incojible”, “Soy superman (y me chupan la pija)” o “Volviste muy puta de Gesell” con letras acordes a los títulos de las canciones.

Lo mas llamativo es el público “progresista” que le festeja a este muchacho.

El mismo público que pone cara de oler excrementos cuando aparece en algún lado Rodolfo Zapata cantando “La gorda”, como si la frase “qué me importa que sea gorda si para correr no la quiero” fuera más vulgar que “probamos sin orgullo, sin chamuyo, y escondiéndole en los yuyos el consolador”.

Cosas del progresismo, que ignora la premisa de La Señora y festeja hoy sin reflexionar.

Aparentemente vale mas el lenguaje vulgar nuevo que las metáforas viejas.

Tal vez porque Rodolfo Zapata nos recuerda al interior de nuestro país, una región que el progresismo actual intenta ignorar, defenestrando a Piñón Fijo porque es Cordobés y al mismo tiempo idolatrando al pelotudo de Luis Pesceti porque se tiró un pedo en el exterior y los chicos se rieron.

Pero es así, vale más la pedorrada con aires extranjeros que lo hecho con nivel aceptable en el interior del país.

Y como el progresismo es sinónimo de dinero, al carajo...ahi van todos los mierdas subiéndose a ese tren traicionando todos sus ideales con la única finalidad de cambiar el auto.

Porque el forrazo de Pesceti no anda en colectivo ni mucho menos, y el conchudo de Sambayonni si no se compró su 4x4 todavía debe ser porque no tenían el color que él quería.

Todo, obviamente, con la plata del pajero del progresista que lo único que busca es “ser distinto”.

Pues bien, saben qué manga de forros...son todos iguales.

Tan iguales como Sambayonni y Zapata o como Pesceti y una bolsa de mierda.

Pero sigan comiendo sushi y peleándose en Plaza Serrano para que los atiendan como el orto.

Así les va a ir, pajeros. Mariano QUINTERO *Nota del Editor: el estribillo dice “...pero no pude dejar la paja”

Mariano Quintero