ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 30

Gente de Once

Hay una señora en Once que aparece en primavera o en verano.

Está teñida de rubio y usa un vestido blanco bastante elegante con la espalda al aire.

Lleva siempre una muñeca con ella, que tiene el pelo igual al de ella, y que usa un vestido blanco también idéntico.

Fuera de eso parece una tipa normal.

Las veces que la vi siempre estaba cruzando Jujuy. Hay otra señora en Once que da clases de danza y de canto al aire libre, sobre Adolfo Alsina a la altura de Pasco.

Se viste y se peina como una bailarina.

Siempre la rodean palomas a las que les da de comer.

Nunca la vi cazándolas pero sí abriendo bolsas de nylon grandes llenas de palomas que se asoman todas picoteadas y ensangrentadas, transpiradas, medio muertas.

Algunas mañanas se la puede ver acomodando sobre la ligustrina que bordea la plaza un ala o la cabeza de alguna.

Había un señor en Once que tenía una pierna medio podrida.

Cada semana se iba pudriendo un poco más.

Estaba en estado de descomposición ahí en la calle, a la vista de todos.

Hace rato que no me lo cruzo más.

Hay también tres tipos que siempre andan juntos pero uno detrás del otro, llevan bolsos como si fueran a la obra y están medianamente prolijos.

Uno, el gordito, atraca gente, los otros dos lo cubren.

Los del barrio los conocemos perfectamente y cuando los vemos merodeando una presa, si podemos, le avisamos a la víctima: “guarda, son chorros”. Después hay una señora como de 90 que casi no puede caminar y anda con su hija que tendrá cincuenta y pico.

Van a la calesita de la plaza de la señora de las palomas.

La de 50 monta caballitos, elefantes, el dinosaurio...

en el autito no entra.

Generalmente saca la sortija.

La madre la mira, la saluda, la espera.

Después se van. Y además estoy yo, que salgo todos los días a la misma hora corriendo con el subtepass en la mano, vestida siempre de blanco y negro, revolviendo la cartera y chequeando: celular sí, billetera sí, llaves sí (obvio), remedio para la alergia sí.

Después se me pierde la vista y desaparezco bajo tierra para emerger, con suerte, nueve horas más tarde.

Yanina Bouche