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Número 29

Bonaerense

Acá estoy -de nuevo-, volví.

Estoy volviendo, en realidad, todavía no del todo.

Volver lleva tiempo, a mí me llevó 18 años, y no sé si volver es la palabra que debería usar.

El pasado ya no está, el futuro es una fantasía, apenas un conjunto de especulaciones y deseos.

Uno no vuelve, el río sigue corriendo y no hay modo de recuperar lo que ya no existe.

Quiero decir: hace 18 años no existía el Ponchi, Majita tenía sólo 5 abriles, y yo usaba el pelo largo, la barba larga y un morral verde completamente fuera de época.

Un morral cargado de libros, que pesaba mucho.

A papá no le gustaba mi aspecto.

Siempre decía que yo parecía un pordiosero, que con esa barba daba la impresión de estar siempre sucio.

Él, en cambio, recortaba su desproporcionado bigote todas las semanas, se emparejaba las patillas y tenía un corte de pelo bien anacrónico, pero que según su criterio era prolijo: la raya al costado.

Me recomendaba que yo también me peinara así.

No había puntos de contacto entre él y yo.

O sí, había uno, el único: el rojo.

Veníamos de ganar el campeonato 88/89, y no podíamos imaginar que se nos iba a caer encima una década espantosa: el retiro del Bocha, mirar los partidos de la Libertadores por televisión, la sequía después de tantos años de gloria.

Ahora que camino nuevamente por las calles bonaerenses no puedo entender cómo pasé tanto tiempo viviendo en departamentos de 40 metros cuadrados.

Ahora que miro los árboles de mi nueva casa, ahora que me siento en el pasto, descalzo, a esperar que se doren la carne y las verduras en la parrilla.

La carne es para mí, las verduras para Majita, que es vegetariana.

Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna, escribió Pizarnik.

Pienso en eso, “el tumulto de los quemados” y me cuesta encontrar algo tan preciso, tan ambiguo, tan impersonal y, al mismo tiempo, tan comprometido, tan personal.

No tiene sentido que trate de anotar algo, con repetir a Pizarnik alcanza: buscar en el tumulto el brazo que corresponda a la pierna.

Escribir para volver a ser, para ser, para fundarse.

Para volver.

Y sin embargo, qué.

No hay forma de reconstruir el cuerpo.

No hay forma de volver.

El hueso del brazo no es el hueso de la pierna.

Ariel Bermani