ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 28

Palacio

Los colectivos frenan en el semáforo, sin dejar de acelerar.

Como un coro de fieras, los motores parecen querer tragarse a los que cruzan. La nena entra a Tribunales escoltada por dientes apretados y miradas perdidas.

La muñeca que lleva colgando vestida y peinada como ella es su réplica rubia. El cable de la televisión recorre la diagonal desde la ventana sin vidrio hasta la casilla con la parabólica.

El hermanito mira estático la pantalla donde la comitiva acompaña el paso triunfal de Bush al encuentro del Santo Padre que atravesó el océano para avergonzarse.

El chico mira ahora cómo el viento hace volar la sotana blanquísima del Padre Santo igual a las sábanas de los fantasmas y apaga.

Parado frente a la pantalla negra intenta trucos con las pelotas que tirará al aire en el semáforo nocturno.

Un ordenanza viejo barre los restos de otra jornada.

Bollos de papel, algún clip, tapas de gaseosas y envoltorios brillantes que los años lo acostumbraron a distinguir de todo objeto valioso.

Sus ojos van y vienen con el escobillón hasta detenerse en algo que brilla raro.

Con la punta del pie lo separa del charco líquido donde yace sumergido y apoyado en el palo desciende hasta donde le dan las rodillas.

Sus dedos alcanzan lo que a contraluz estudia atento.

La pequeña cabellera rubia de pelo acrílico que pende de los dedos del viejo chorrea un líquido oscuro y viscoso.

Un miedo torpe le gira la cabeza hacia la puerta mientras desliza lo encontrado en el bolsillo superior de su chaqueta gris.

La calle Tucumán es ahora de cartoneros, taxis y algún turista en tránsito a la calle Corrientes. Un linyera sueña acurrucado en las escaleras del Palacio vacío.

Alejandra Jalof