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Número virtual 1

Relato junto al fuego

Crepitar es la palabra.

A Martín le encanta.

El ruido del respirar del fuego.

El silbar de los troncos pasando a un estado más perfecto.

Cree que le vino de mamá.

El gusto al fuego, digo.

Claro, a mamá le gusta el frío.

Porque le gusta el fuego.

No le gusta el verano.

Mucho calor, imposible descansar.

A Martín no le gusta mamá en verano.

Sólo cuando se tiran de carpa o cuando sopla un viento entre los dos que llegó atrasado y trae olores húmedos del sol que está cayendo y papá ya preparó el té. No aguanto más. Si no, no.

Es lo único por lo que no tendría verano.

Porque a Martín le encanta el verano.

Pero le gusta más el fuego.

En verano, las fogatas con gusto a alegría que se saltan y el calor que te sube todo hasta la cara y las risas.

En invierno es diferente.

Es un fuego mejor.

Más intimo.

Y más solo.

Ahora es invierno, y se fija más en el fuego.

Ve las llamas de muchos colores que suben y bajan jugando con los troncos, y le gustaría estar ahí, abrazado por las llamas.

Pero no tanto.

No vaya a ser que se queme, como la otra vez que trató de meterse entero en la chimenea como el gato, que duerme sobre las cenizas calentitas.

El fuego es mejor que el gato.

Bah, no sabe.

Se acaba de pelear con el gato. Estoy harto de discutir siempre lo mismo. Ahora se cayó un tronco con un ruido que asusta.

Como la voz de papá a veces.

De papá tiene la mirada perdida en el fuego.

Y el caminar solo en el parque oliendo el otoño.

Pero todavía no lo sabe.

Además, papá no entiende el fuego.

No lo divierte.

A lo mejor las brasas de la parrilla en verano.

Pero ahora es invierno. Basta.

Se acabó.

Basta. Corriendo con ruido que asusta se va sin preguntarle qué le pasa que está solo mirando al fuego.

Después, un portazo que aviva las llamas que suben hasta el agujero de arriba y casi seguro que salieron por la chimenea.

Y mamá que lo mira con su mirada de verano que es mirada de perdida y cansada.

No importa.

Porque con el fuego las lágrimas se secan. 06/07/99

Martín Merlo