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Número virtual 1

Salir de noche

Resdshir se sintió muy afectado por el crimen de la florista.

Había soñado con ella muchas veces, la llevaba en brazos y la ofrecía a un dios totémico.

La florista apareció apuñalada.

Algunos destrozos eran la prueba de su inútil resistencia. Impresionado, Redshir había buscado refugio en su tribu urbana.

Recorría en manada la noche.

Buscaba la luz de los bares que no cierran nunca.

Dormía durante el día, defendido por la convicción de que el sol ahuyenta los fantasmas. Un viernes a la noche, nos invitó a reunirnos con sus amigos. -Linda oportunidad para ser asaltados- dijo Kast, haciendo gala una vez más de su fijación morbosa por el delito. -Los amigos de Redshir son sólo jóvenes.

Que la noche los atraiga no es un delito. -Hummm.....- dijo Kast. Tomamos un colectivo.

En el asiento trasero un grupo de chicos hablaba a los gritos. -Deberíamos haber tomado un taxi- murmuró Kast en mi oído. Llegamos al centro a la medianoche. -Que frío que hace.

Espero que nos metamos enseguida en algún café.

Tendría que ir al baño. -Aprovechá ahí, que está oscuro- Los recovecos se habían convertido en mingitorios públicos.

Kast me miró con estupor. Vimos a Redshir sentado en el umbral de una casa abandonada.

Levanté la mano para saludarlo, pero no me vió.

El observaba un grupito de chicos y chicas que iban hacia él.

Creí que le pedirían un cigarrillo o una moneda. -¿Ves lo que es salir de noche? Mirá esos que van a molestar a Redshir.

Ya veo que terminamos a las trompadas. Me causó gracia la idea de Kast luchando contra una pandilla, pero mucho mas cómica fue su expresión al ver que una de las chicas, vestida con una minifalda, se paraba frente a Redshir, que al seguir sentado pareció a punto de hundir su nariz en la entrepierna que se le ofrecía. -Cerrá la boca, Kast.

Se te escapa un hilito de saliva.

Limpiate. Al vernos, Redshir se levantó. -Llegaron todos juntos, ¿vamos? Nos presentó y fuimos hacia un café.

Me alegró comprobar que, comparado con los amigos de Redshir, Kast tenía un aspecto sospechoso.

Marcelo Juan Valenti