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Número virtual 1

Fondo blanco

Hay una copa completamente vacía, no medio vacía, sino completamente.

Debería comenzar por llenarla, al menos hasta la mitad, para así poder decir que estoy viendo el vaso medio lleno; o, en caso de estar viendo el vaso medio vacío, tener el consuelo de darle la opción a algún alma caritativa, de esas a las que les gusta dar consejos, de apiadarse de mi malestar indicándome que no estoy viendo el vaso medio lleno que el vaso medio vacío necesariamente implica.

Debo buscar agua para llenar el vaso: ¿dónde habrá una canilla?, ¿dónde un manantial?, ¿dónde un oasis? Solo necesito visualizar la metáfora, es decir, ver el vaso medio vacío, o medio lleno.

Hay veces en las que un vaso medio lleno es suficiente para mitigar la sed; entonces el vaso medio vacío desaparece, ya que no es algo que falte, sino algo que sobra. Solamente necesito la cantidad de agua suficiente para saciar mi sed. Aunque no tengo sed, o tal vez si, lo cierto es que no lo sé.

Aun no defino si necesito mojarme por fuera o por dentro; si quiero el agua suficiente para lavar el vaso, o para llenarlo. Solamente necesito la cantidad de agua suficiente para bañarme. Pero no me siento sucio, al menos por fuera. Solamente necesito la cantidad de agua suficiente para nadar. Pero no se nadar y corro el riesgo de ahogarme en un vaso de agua.

Solamente necesito la cantidad de agua suficiente para regarme. Pero no soy un árbol, por mucho que desee serlo. Un poco de agua, cuya superficie corte a la mitad mi vaso, de la misma manera en que el mar corta a la mitad el cielo en el horizonte.

Augusto Olivella Graham