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DOMICILIO DESCONOCIDO

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Número 22

No pudo ser

(para P.

Maronna) Al mismo tiempo que la cabeza de Pablo se inclinó hacía abajo, su brazo izquierdo se levanto.

Luego, con un inconciente movimiento de sus ojos, pudo ver la hora que marcaba su reloj.

En ese preciso instante llegó Yanina. -Disculpame, ¿me esperaste mucho?-dijo mientras le daba un beso -Eso depende- respondió Pablo luego de que su boca hiciera contacto con la mejilla de la chica. -¿De qué depende? -De muchos factores-respondió vagamente. -¿Podés ser mas claro?- imploró Yanina. -Vos me preguntás si te había esperado mucho y eso depende de la importancia que tenga para mi este encuentro. -Seguí, a ver si te entiendo- propuso -Si yo tuviera la intención de casarme con vos y fundar una familia, tener hijos, nietos y bisnietos, media hora de espera sería poco tiempo-explicó. -Bueno, entonces ¿cuanto me esperaste?- repreguntó Yanina. -Media hora hace que llegué. -¿Fue mucho?- interrogó Yanina con la intención de saber lo que Pablo esperaba de esa relación. -No, no fue mucho- respondió sin pensar. -Entonces vos querés casarte conmigo - parecía Sherlock Holmes al descubrir al culpable de un crimen. -No, estás muy equivocada- interrumpió su festejo. -Pero, vos dijiste que media hora no era mucho para... -Yo no te esperé media hora, yo te esperé quince minutos -explicó Pablo. -Vos, hace un rato, me dijiste que me esperaste media hora -intentó salvar su deducción. -No, yo llegué hace media hora.

Como siempre llegas tarde, te empecé a esperar luego de quince minutos- completó la explicación. -Entonces ¿no me amás?-preguntó haciendo puchero. -¿Amarte? No, eso jamás.

Yo soy selectivo con esas cosas - terminó de sepultarla Pablo. -Bueno, no me importa.

Igual Mariano y Roberto seguro que me aman -pensó en voz alta. -Lástima que no vienen - murmuró Pablo. -¿Cómo que no vienen?- se exaltó Yanina. -Los egrupí para que no vinieran así podiamos estar los dos sólos -No entiendo, si vos no me amas-se preocupó. -Bueno, amor y sexo son dos cosas distintas - fanfarroneo Pablo. -Creo que estás confundido pibe- dijo Yanina y se fue. Pablo se quedó sólo.

Caminó media cuadra y paró en un quiosco.

Sacó un paquete de preservativos y le dijo al quiosquero -Me podrás devolver la plata -No.

Pero te puedo dar otra cosa por el msimo valor -ofreció el quiosquero. -Bueno, dame dos barritas Felfort de manzana y una botellita de coca- elijió Pablo.

Mariano Quintero