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Número 20

¿Sos un escritor de la nueva generación?

Si al menos dos de estas afirmaciones te describen, podés considerarte uno los de que ellos ¡felicitaciones!: - Te identificás con los que crecieron en democracia, en la década del 90, lo que justificaría el desapego a lo político vaya uno a saber por qué.

Luego, explicás que no involucrarse con la política es una posición política. - Te jactás de haber empezado a escribir en el 2000, justo antes de que se viniera “el quilombo”, y decís orgulloso que nunca te importó si te leían o no.

Pero te enfurecés hablando del mercado del libro.

Decís que te interesan las editoriales pequeñas y autogestionadas.

O mejor no, ni eso. - Escribís una antología con otros tantos “que no tienen nada que ver” con vos y asegurás que “no se trata de una estrategia de mercado”.

Y, por supuesto, criticás las antologías. - No discutís con nadie. - Decís que se acabaron los grandes discursos, asegurás que ahora hay que escribir de “cosas pequeñas”, de lo cotidiano, de lo que se conoce, y lo hacés (una novela sobre una hormiga que se come tu malvón podría andar muy bien.

Nadie la va a leer, pero igual no te importa). - Asegurás que si no se venden libros no es porque la gente no lea.

Decís: “Lo que pasa es que leen Paulo Coehlo”.

Sostenés con el dedo en alto que nadie es quién para criticar el gusto de “la gente” y tratás de explicar el fenómeno diciendo que “la gente” es víctima del discurso de los medios. - Decís la gente esto, la gente aquello, porque vos te sentís afuera (o arriba) del fenómeno en cuestión. - Discutís sobre Internet como espacio para la difusión de la literatura sin tener una posición tomada: decís que “universaliza” tal cosa, que “democratiza” los discursos, tenés un blog y una página web, para vos Internet jamás va a reemplazar al libro. - A veces, discutís sobre la belleza de las antiguas cartas y la pobreza de los actuales mails. - De vez en cuando usás una máquina de escribir.

Yanina Bouche