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Número 20

Grandes momentos de la Literatura Argentina (1)

De las notorias rivalidades entre grupos literarios del Buenos Aires de comienzos del siglo XX, se recuerda todavía aquella que oponía a los integrantes del grupo Saeta, editores de la revista Bomba, con los del grupo Criterio y su revista homónima. La virulencia del enfrentamiento entre estos dos bandos era tal que no solamente tenía en vilo al mundillo de las letras, sino que se extendía a todas las actividades de los integrantes de cada camarilla. Ricardo Gómez Corsini, director e ideólogo de Bomba, solía bromear con sus amigos acerca de la poca hombría que, según él, caracterizaba a Evaristo Dubatti, cabecilla, poeta y espada mayor de Criterio. En el editorial del número 3 de la mencionada Bomba, Gómez Corsini dispara: "Bochornoso resulta entonces que un grupo de autodenominados intelectuales sean conducidos por semejante cometrapo, el más inmundo de los "invertidos manggiavergas" que haya dado la Reina del Plata". La respuesta no se hizo esperar, y los hombres de Criterio destrozaron - en un operativo comando que duró, según algunos testigos, 23 minutos - todos los puestos de diarios que vendían la revista Bomba. La profesora Valeria Paffani, una poco agraciada pero reconocida investigadora literaria, recuerda hoy - con envidiable memoria - que entonces era común que ambas revistas se vendieran en los mismos sitios y circulasen por similares canales entre la "Intelligentzia" porteña.

"En el fondo" - rememora - "al gran público le daba lo mismo una que otra porque no entendía una goma.

Yo misma le pedía innumerables veces al diariero que si no tenía Criterio me diese Bomba". Con el advenimiento del salvaje golpe del año '30 ambos grupos fueron desmantelados, y sus integrantes corrieron las más diversas suertes.

Aquellos de Criterio que veían en el general Justo el caudal de orden necesario para hacer desaparecer a Saeta y a su revista, le ofrecieron su apoyo irrestricto.

La mayoría de las plumas de Bomba que pudieron salvarse de la tortura o el asesinato a manos del régimen pasaron a la clandestinidad, combatiendo a sus rivales desde Petardo, una publicación de menor alcance, papel de baja calidad y distribución incierta.

A pesar de su declarado oficialismo, Criterio desapareció de la vida literaria del país cuando Justo ordenó "aunque me chupen la poronga no quiero más Criterio en ningún hogar argentino".

Adrian Drut