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Número 20

Sócrates es más alto que el Teeteto y más bajo que el Teto Medina

-No sé si lo habrán notado, pero en estos tiempos que nos ha tocado vivir, la lógica está cambiando.

Es que de la mano de la publicidad, la relación entre lo que se dice y lo que se quiere decir se vuelve en algunos momentos incomprensible.

En otros tiempos, si se quería vender un jabón, se ponía énfasis en los beneficios que la utilización de tal producto generaba en el acto higiénico asociado.“El jabón Sócrates deja la ropa más blanca” indicaba que si uno quería cumplir el objetivo del acto (en este caso, dejar la ropa blanca) debía comprar el producto en cuestión.

Hoy en cambio, el slogan con el que se espera el la misma respuesta del potencial comprador podría convertirse en “Sócrates vivió en Atenas”.

Así podemos ver que para vender papas fritas se promueva el regreso de un cierto tipo de música o que para conseguir que la gente contrate un servicio de internet se apele a que los hombres al ponerse viejos suelen tener panza.

Ese tipo de lógica que hoy vemos exacerbada ya podía encontrarse en viejas publicidades con afirmaciones del tipo “Sócrates juega con unos escarpines, entonces el vino que toma es bueno” o “Sócrates disfruta de comer galletitas de agua, entonces 23 es el número óptimo de orificios”o el recordado “Sócrates salta la soga entonces la margarina que compra es buena”.

Muchos han intentado estudiar este fenómeno, tomando posiciones a favor y en contra.

Quienes se paran en la vereda de los que están de acuerdo, suelen interpretar dichas publicidades como parte de un fenómeno más general, cuyo origen ubican en Monty Phython.

La justificación mas común que utilizan para este cambio de lógica es que “Sócrates vivió en Atenas” En la vereda opuesta se encuentran aquellos que condenan semejante cambio de lógica con argumentos del tipo “en el orto nos vamos a tener que meter las Tablas de la Verdad”.

Pero, mientras los bandos se pelean, la lógica continúa cambiando y ahora es habitual aceptar “Sócrates se viste de morado entonces está estreñido”.

Por lo tanto le pregunto, señorita ¿quisiera usted que fuéramos juntos a cosechar el beso que crece en la penumbra?.

Mariano Quintero