ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 19

Miedos nocturnos

Fue en el tiempo de las heladas, cuando el valle quedó casi desierto.

No puedo precisar el lugar, nunca he visto un mapa, jamás escuché el nombre de mi tierra.

Poco sé de mi madre, de mi familia y de mi época.

Sólo recuerdo aquel oscuro designio que prohibía moverse, ya que nadie conoce los pasos que formarán el laberinto donde se perderá. Lo supe tarde, anduve demasiado.

Y pensé en la muerte, ya que vivir multiplicaba la condena.

Me arrodillé, dije las palabras de la fe.

Cada movimiento de mis labios, aunque fuese para decir la plegaria, multiplicaba el horror.

Blasfemé, por fin, contra Dios. Cuando la nieve desapareció, como pisada por el propio infierno, seguí.

Descalzo, entre los bueyes, me respondió la risa y el insulto.

Las injurias no parecieron suficientes a Dios, puesto que nunca me socorrió.

Un vacío en mi alma, y mi cuerpo hecho de ausencia se reflejaba en las aguas.

En mi camino se confundían los seres con los cerdos, hasta aquella tarde en que encontré a la muchedumbre frente a las cruces.

Yo, que en cada palabra había blasfemado.

Bajo una cruz grité, unas gotas de sangre mojaron mis cabellos.

Se arrojaron sobre mí, me golpearon.

Era castigado y expiaba a quienes me castigaban.

Mi cuerpo se hundió en el agua cristalina.

Vi al que ocupaba mi lugar, al que expiará mis culpas.

Yo, no puedo hacer otra cosa, no puedo retornar antes del amanecer.

Germán García