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DOMICILIO DESCONOCIDO

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Número 15

La mamá
Las pescadoras

Le sacamos los pañales a mamá después de la consulta con la Mai Tutuna. Le habíamos llevado, a pedido de la Mai, una bombacha y un pañuelo de mamá, el anillo de bodas y dos botellas de ron.

El ron significa la fe, la bombacha y el pañuelo lo que corta la incontinencia, y la argolla de oro no nos explicó. La Mai recibió los objetos, destapó la botella de ron con los dientes, escupió la tapa, volvió a escupir, se arrodilló frente a una escultura pequeña que cualquiera hubiera confundido con un vulgar enano de jardín, le puso (al enano) la bombacha en la cabeza como un gorro y tapó toda la figura con el pañuelo.

Musitó algunas palabras que no entendimos mientras tomaba de un solo trago la botella de ron.

Apoyó el envase vacío en el suelo, eructó y se inclinó ante el enano hasta que su frente tocó el suelo. Unos días más tarde le contábamos a la Mai que mamá ya no se hacía encima.

También tuvimos que reconocerle que no se babeaba tanto como antes, pero ahora, en cambio, estaba hinchada como un globo, lo que el médico del Pami diagnosticó retención de líquidos.

La Mai bufó.

Al rato se le escuchó decir algo así como “vieja puta”, acaso contra el diagnóstico médico o pudo ser por nuestra falta de fe.

Dijo que era el ego.

Que el ego de mamá era enorme, que había que desinflarlo.

Recomendó que le lleváramos sus vestidos y sus tapados, que vendiéramos la mitad de sus joyas y le entregáramos a ella la mitad del dinero producto de la venta y las joyas restantes.

Nos pidió 2 botellas de Kalhúa, que explicó que hace aflorar la verdadera personalidad. La Mai está internada en el Hospital Pirovano.

Dicen que tomó un remedio y se le mezcló con lo que tomaba durante los trabajos, que sufrió un ACV y se cayó por la escalera.

Mamá se recuperó y gracias a Dios anda muy bien, pero ya no sé si podría volver a confiar en la Mai Tutuna, porque es raro, teniendo tanto poder que no se haya podido cuidar a ella misma.

Roberto Gárriz