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DOMICILIO DESCONOCIDO

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Número 13

Encuentros
Presentación y aniversario

La primera vez que el fantasma de Nikolái Vasilievich Gógol se le apareció a Francis Scott Fitzgerald fue en la suite que ocupaban Fitzgerald y su mujer en la Riviera Francesa. El escepticismo de Fitzgerald ante la aparición no estaba dado por el carácter de espíritu o fantasma del venido, habida cuenta de que la llegada había sucedido a través de un muro y su estancia se desarrollaba frente a un espejo que no respondía a la imagen extravagante del muerto.

Fitzgerald se topó con la dificultad del desconocimiento del idioma en el que Gógol intentaba comunicarse (desconocía el ruso) pero sobre todo desconocía al ruso.

Tuvo entonces, este último, que explicarle quién era, y, antes de manifestarle el propósito de su visita, le concedió una temporada para que Fitzgerald se interiorizara de su obra. Varios meses después se le aparecía Gógol nuevamente al norteamericano, ya de vuelta en su país.

El due ño de casa le ofreció u n cigarro cubano y un escocés que el ruso rechazó con argumentos difíciles de entender tanto para Fitzgerald como para el norteamericano medio que desconoce el idioma ruso. A pesar de la barrera que representaba la lengua, el exánime logró hacerle saber a su colega que lo había elegido para escribir una novela póstuma que fue pergeñando durante los últimos años de su vida y los primeros de su muerte, que consideraba sería la obra cumbre de la literatura mundial.

Gógol habló apasionadamente, sin tregua durante horas.

Cuando el anfitrión consiguió interrumpirlo le sugirió que consideraran lo avanzada de la noche y continuaran discutiendo el proyecto en otra oportunidad. Así fue como por tercera vez el ánima de Gógol regresó para ver a Fitzgerald, en su mansión de Hollywood.

Un mayordomo atildado le informó que el Señor se encontraba almorzando, y que luego se retiraría a descansar por un par de horas, por lo que sugería regresar en otro momento.

Gógol se marchó por donde había llegado, dicen que con visibles signos de ofuscación, y no volvió a aparecer.

Roberto Gárriz