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Número 10

Consejos para el invierno

Se dice en los Estados Unidos de Norteamérica que un mercado financiero es “oso” cuando las acciones que cotizan en él reflejan una tendencia a la baja.

El oso presta su imagen de animal pesado y depresivo para graficar el “humor de los mercados”. El oso es un animal feroz, ágil, irascible, pesado, de dentadura y garras temibles, aliento pestilente y abrazo letal.

Además es un perseguidor incansable, de fino olfato, gran nadador y caminante.

Los Ojibwas y los Chippewas, valientes indígenas americanos cazadores por excelencia, han sabido batirse en retirada ante la posible aparición de estas bestias (los osos). Sin embargo, en los últimos 80 años, entre tantos alegatos contra la caza y el tráfico de animales que la industria del espectáculo -sobre todo los estudios Disney- han difundido en sus películas (La noche de las narices frías, La dama y el vagabundo, Bambi, Dumbo, Los Aristogatos, etc.) hemos detectado una campaña destinada a posicionar a los osos como simpáticos e inocentes animalitos.

El ambiguo Winnie the Pooh o el torpe pero valiente Baloo (Bolú en español) amigo de Mogwi en El libro de la selva, el Oso miedoso copiloto de Lucas el granjero en el Alambique Veloz de Los Autos Locos, el cartoon creado por William Hanna y Joseph Barbera, pueden servir como ejemplos. Finalmente llegamos de la mano de la Disney a Tierra de Osos, donde uno de los protagonistas de la cinta decide convertirse en oso y, en la parte 2 de la saga convence a su novia de que acepte la ayuda de los espíritus y lo siga en la metamorfosis. Ningún aspecto encontramos para destacar en el comportamiento de este mamífero carente de sentido del humor salvo uno: su capacidad de hibernar.

Durante el invierno los osos descienden su temperatura corporal, disminuyen las frecuencias cardíacas y permanecen entre 3 y 5 meses en sus guaridas esperando que mejore la situación climática -recuérdese la nunca desmentida fascinación de Walt Disney por los procedimientos de hibernación-.

Descansan, hacen lo mínimo indispensable mientras esperan tiempos mejores. Acaso sea esa la faceta de la que podamos tomar ejemplo.

Un chancho dijo que hay que pasar el invierno, y ahora los osos nos muestran cómo.

Roberto Gárriz