ODRADEK.COM.AR

DOMICILIO DESCONOCIDO

Buscar: Ingreso de usuarios registrados en RespodoTodo
 

Número 2

El asombro

Siempre pasa.

Se empieza por contar una trivialidad, se espera la respuesta del otro, se continúa sin ganas.

O quizá se deja la historia por la mitad y se la vuelve a comenzar.

Una palabra lleva a la otra, pero la sensación es que todas no llevan a ninguna parte.

La palabra sensación es precisa, porque al fin son esas palabras las que se extienden, las que -entre una cosa y otra- organizan la vida. Todo esto, se dirá, son palabras.

Pero se trata de otra cosa.

Hace muchos años pensaba que, en cada momento, se podía virar: ahora estoy menos seguro.

Inútil, pero no imposible: hablamos todo el día.

Voces que se emiten, por diversos medios, sin descanso.

Hay un muro de palabras para descansar. Es sabido que, entre nosotros, hay pocos cuentos para decir, pocos efectos que realmente afecten.

Ya pasaron los años suficientes, ya se sabe que nuestra vida es irreversible.

Esto no tiene tampoco ninguna importancia, es una ilusión producida por tantas epopeyas de la libre empresa, del libre arbitrio y del empeño personal. Hemos visto kilómetros de películas, hemos leído millones de palabras, y la madeja no se desovilla tomándola entera.

Siempre pasa, hay que tirar de una punta, insistir, llegar al nudo, cortar si es necesario. También aprendimos que los deseos se dejan engañar por un cambio de palabras, por un juego de azares.

Por eso, este es un buen momento para tirar del hilo, para hacerse esas preguntas que siempre hemos repetido en forma de una respuesta desmedida.

Germán García